Knoche, de primera mano

A diferencia de hace unos meses, el sentarme a escribir sobre Knoche me es difícil. Tal como muchos, mi imaginación desbordada leía con avidez toda la información sobre este medico alemán y la fascinante historia de su liquido embalsamador, sus momias y su mausoleo, sin embargo, ahora que estuve allí, mi visión sobre este personaje ya no es la misma.

    El visitar los restos de la hacienda buena vista, me hace comprender el porque Knoche escogió este lugar para vivir y como su trabajo estaba, paradójicamente, tan ligado a la vida.  Estableciéndose en una tierra bendita y fértil, mirador natural hacia las aguas azuladas del mar caribe, es difícil no dejarse sobrecoger por la belleza natural del lugar y dejar de lado la leyenda.

   El mirador, construido sobre un enorme peñasco, sobresale del verdor de la vegetación, negándose a ser engullido por la misma. Su aspecto, ahora sombrío, a sido mas producto del vandalismo que de la naturaleza misma de su función funeraria. En la parte superior, están dispuestos unos cómodos bancos de piedra que ofrecen una vista extraordinaria de la costa, lo que nos hace pensar que era un lugar de contemplación y reflexión.

     La casa, situada a pocos minutos del mausoleo ha sucumbido a los embates de la vegetación y el vandalismo. Es increíble como la naturaleza puede apropiarse con tanta contundencia de los terrenos que alguna vez le fueran arrebatados. Sobrevive milagrosamente el laboratorio, el cual fue totalmente arrasado por los cazadores de tesoro.

  Lamentablemente, ha sido la propia leyenda de Knoche la que ha provocado la destrucción del lugar. Es irónico que, muchas décadas después del sistemático saqueo y desvalijamiento de la hacienda, muchos ladrones piensen que pueden encontrar algo en estas tierras.

   El reciente robo de un maniquí, quien fue confundido por sus ladrones por una momia real,   nos puede dar una idea del grado de vulnerabilidad del sitio. Solo algunas personas,  asociadas entre ellas, han luchado para salvaguardar el lugar, mas sin embargo, sus esfuerzos no son suficientes, un apoyo gubernamental, es necesario para el rescate y la preservación de este sitio.

      Knoche esta condenado a ser recordado como un necrofilo, como un “científico loco” o un excéntrico, y temo que dicha fama haga que Buena Vista desaparezca definitivamente, victima de la indolencia de quienes por codicia o simple maldad atentan contra este lugar. Poco pensaran que Knoche, quien murió a la edad de 88 años,  trabajo duramente por la salud del pueblo de la guaira y que amo profundamente la calida patria que lo acogió con los brazos abiertos.

    Ojala mi visita a Knoche no sea la ultima,  aunque si continua el vandalismo y la decidía no me gustaría volver… seria muy doloroso ser testigo de su destrucción.   

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Una respuesta a Knoche, de primera mano

  1. derbys dijo:

    Muy inspirador Hermano… Te prometo que no sera la Ultima… y que continue la lucha… gota a gota va naciendo el manantial… esperemos que ese manantial se transforme en un rio Caudaloso esperanzas y acciones… cuidese y un abrazo… 

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