DELPINO, SACRE, FLANKLIN (O como burlarse inteligentemente del dictador de turno)

Una de nuestras caracteristicas mas resaltante de nuestro gentilicio es el humor. Por encima de la desgracia, o de cualquier situacion dificil, siempre habra alguien que – con algun comentario-, nos arranque una sonrisa y nos haga olvidar momentaneamente nuestras penas.
Insolitamente, han sido en las horas mas oscura de nuestra historia cuando el humorismo ha rescatado el alma del venezolano. Mas aun en aquellos momentos donde bajo la ferrea mano de algun dictador de turno, la libertad ciudadana simplemente no existia. Hasta hoy en dia, es una herramienta de denuncia y de critica, que mas que divertir, busca despertar conciencia.
En esta oportunidad, voy a referirme a tres personajes estrafalarios de nuestra sociedad que, en su respectiva epoca, fueron utilizados por los humoristas para burlarse abiertamente del caudillo de turno:

FRANCISCO ANTONIO DELGADO DELPINO Y LAMAS:

Era Delpino y Lamas un modesto habitante del barrio caraqueño de El Guarataro, obrero de una fábrica de sombreros, que se complacía en escribir versos, una extraña y confusa forma de poesía, a los que denominaba en conjunto “Metamorfosis”, destacándose los Sonetos estrambotes y lasMetamorfosis carnavalescas.
Había militado en la Guerra Federal bajo las órdenes de Leoncio Quintana a quien imitaba, entre otras cosas, por la forma caprichosa de sus bigotes. La popularidad de Delpino, de su excéntrico comportamiento y sus versos, era cada vez mayor y él la agradecía con emocionadas arengas que sólo contribuían a engrandecer su fama de lunático.
Durante el gobierno del “Ilustre Americano”, era de conocimiento general que la actitud alabanciosa, nacida de los cenáculos intelectuales, afectaba enormemente las manifestaciones artísticas del país, por lo que un grupo de jóvenes, entre los que se encontraban Lucio Villegas Pacheco, Manuel Vicente Romerogarcía y Francisco L. Caballero, ideó hacer una velada literaria en honor al mencionado poeta, llamado por todos “El Chirulí del Guaire”. La velada parodió sin concesiones las manifestaciones de alabanza que corrientemente se hacían a Guzmán Blanco.
Es asi que en el teatro Caracas, la noche de Santa Florentina, el 14 de marzo de 1885, se celebra “La Delpinada”, el poeta fue buscado por una delegación en un vehículo descubierto y llevado al Teatro Caracas, completamente lleno para la velada, cuyo programa incluía piezas musicales a toda orquesta, la puesta en escena de una comedia especialmente hecha para la ocasión, ofrendas y discursos. El momento culminante de la velada fue la coronación de Delpino, cuando la corona de laureles, que era excesivamente grande, quedó colgando del cuello del poeta como un collar sobre su levita.
Al finalizar el acto, la multitud tomó a Delpino en hombros y lo devolvió a su domicilio de El Guarataro para sellar la velada con una apoteosis final. Al día siguiente de la coronación los delpinistas publicaron un opúsculo que decía: “La Delpinada, nueva faz de la literatura venezolana. Su Reformador el Excmo. Señor Don Francisco Antonio Delpino y Lamas. Este es el genio”. Y agregaron en la dedicatoria: “A los intrépidos poetas que escalan el Helicón en el Pegaso de Sancho; a los presuntuosos de todas las edades y todos los países; a los heroicos perseguidores de la arepa; al nihilismo literario”. Las reseñas del evento fueron elocuentes y prolijas en detalles y posteriormente, se publicó una edición con todos los textos de la velada. Aunque no hubo alusiones expresas a Guzmán Blanco, la respuesta oficial no se hizo esperar; los organizadores del evento fueron encarcelados y clausurado su periódico.

ALFONSO SACRE:

llegado a Venezuela en 1888, este vendedor ambulante libanes, trastornado y mitómano, solía contar sus proezas militares, ubicándose como héroe en muchas de las batallas de las que había oído hablar en sus viajes por Carabobo o Yaracuy o Lara. Hacia fines de octubre de 1900 se constituyó la “Sociedad de Glorias del General Sacre”, formada íntegramente por estudiantes universitarios (Ángel Vicente Rivero, Juan Fernández Hurtado, Miguel Márquez Rivero, Alfredo Olavarría, Felipe Guevara Rojas, Enrique Pérez Matos, Miguel Castillo Amengual, Juan Iturbe, Oscar García Uslar y Antonio José Calcaño) con el fin de imitar “la Delpinada”, pero esta vez, durante el gobierno de Ciprino Castro, por las mismas razones por la que criticaron a Guzman Blanco. En esos días se produce el terremoto y La Linterna Mágica, un periódico humorístico, publica unos versos en los que se burla del salto del Presidente por el balcón de la Casa Amarilla. La Linterna Mágica será, junto con El Pregonero, el vehículo utilizado por los promotores de aquella burla a Castro. En los cinco meses siguientes hay varias referencias a la “Sacrada”, que se lleva a cabo por fin el 7 de marzo de 1901 en un ambiente nada propicio, pues Castro, sin contemplaciones, pone presos a los promotores y expulsa a un grupo de estudiantes de la Universidad Central de Venezuela, además de prohibir su inscripción en otras Universidades. Como el rector Santos Aníbal Dominici defiende a los estudiantes, el Cabito clausura la Universidad en un acto de barbarie que dura hasta el 1º de julio de 1901, cuando en un curioso perdón ordena que la Universidad se abra de nuevo.

VITO MODESTO FRANKLIN:

Personaje popular de la Caracas de los años 1920, apodado Duque de Rocanegras y Príncipe de Austrasia.

Figura habitual de la plaza Bolívar, sus excentricidades le valieron una destacada figuración en los carnavales de 1922, cuando fue paseado en triunfo por las calles de la ciudad. Su sobrenombre de Duque de Rocanegras y Príncipe de Austrasia fue el resultado de una ocurrencia de Leoncio Martínez (Leo) y del grupo de redactores del periódico satírico Fantoches, cuya edición del 30 de mayo de 1923 sirvió para rendir un homenaje público al «ilustrepersonaje».
El mismo Fantoches le inventó al Duque de Rocanegras, en 1924, un idilio con «cierta princesa lejanísima y cautiva», cuyo nombre era el de un conocido medicamento depurador de las vías urinarias.
Lejos de lo que pueda pensarse, era un hombre con poder, ya que era un excelente abogado. En 1924, El Duque de Rocanegras se compró el teatro Olimpia de Caracas donde se celebraban temporadas de zarzuelas y organizó en él varias manifestaciones de gala para bailarinas o cupletistas famosas como Carmen Flores y Amalia Molina.
Era impenetrable a las burlas, y definitivamente, estaba conciente que era utilizado por Leoncio Mantinez como medio para criticar al General Juan Vicente Gomez, algo que no lo incomodo en absoluto.

De «Vitoco», deformación de su nombre Vito, se originó la palabra «vitoquismo», sinónimo venezolano de narcisismo y presunción.

Fuentes:

Menacho, Pablo: Bitacora del architalassor: http://pablomenacho.wordpress.com/2010/07/28/francisco-antonio-delpino-y-lamas-martir-de-la-poesia/

Literanova: http://www.literanova.net/blog6.php/nuestro-mundo-de-azules-boinas

Caja Virtual: http://fedosysantaella.blogspot.com/2007/06/vito-modesto-franklin-el-duque-de.html

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2 respuestas a DELPINO, SACRE, FLANKLIN (O como burlarse inteligentemente del dictador de turno)

  1. Guarataro del Guaire dijo:

    “(…)Una vez más han callado a la palabra. Una vez más la palabra se agazapa, se repliega, se detiene. Ha muerto el hijo de Sara… han matado al hijo de Sara. El mundo no entiende por qué las balas han interrumpido al verbo que emanaba paz, al mensaje vivo de la concordia, al ícono de la euforia por vivir y hacer sin titubear lo que nace desde dentro. Han atentado contra el hombre y su libertad, contra el emblema del albedrío independiente.
    Y es que no ha muerto sólo un cantante, ha muerto el cantor universal, un poeta, un místico, un hombre sencillo que hizo de la trashumancia un arte y de la canción una prédica, una rogativa, una homilía…
    Facundo Cabral ya no será más el juglar, siempre errante, que con su mezclilla romántica, su barba florida, su guitarra y su palabra, anduvo la vida y los pueblos “[soñando] panes enteros/ en un mundo de migajas”. Ya no estremecerá más a las multitudes que lo seguían en los teatros o en las plazas, para meterse en el embrujo de su retórica misteriosa y su figura de profeta, para beber el fulgor contemplativo en su voz reveladora, en el oleaje verbal de cada verso, de cada nota…
    El mensajero mundial de la paz fue derribado por el viento lóbrego de la barbarie en uno más de la cifra legendaria de países recorridos: Guatemala. Murió al amanecer camino al aeropuerto de “La Aurora”, tal vez sin advertir siquiera el escenario aquel de su canción premonitoria: “Cuando el universo me abandone y el viento desgaste mis manos y abrevie mis pasos… cuando el sol esté ausente del cielo y no me alcance el día, cuando el mundo no me proteja del vacío, cuando el todo se aleje y se confunda en la nada, cuando en la noche se refleje mi antigua duda y ya no vea en ella mis ojos… entonces, cambiaré mi torpe cuerpo por las alas con las que entraré en la mañana del despertar eterno, más allá de los sucesos momentáneos”.
    Después de haberse instalado por años en la Estación de la Verdad o en la Estación de la Naturaleza del “Ferrocabral”, su cuerpo quedó tendido en la ahora doliente estación de bomberos del Trébol, callado para siempre; el hombre que en sus conciertos igual nombraba un versículo de la Biblia que una línea del Tao Te King, que lo mismo reconocía al Gandhi de su madurez como al viejo Simón de su adolescencia, el hombre que no vacilaba en aleccionar a las masas con Borges o con Whitman, con Jesús, Diógenes o Gibrán; el hombre que describió su propio nacimiento en el libro Paraíso a la deriva, escrito en 1985: “con mis pies por delante, para declarar la rebeldía que me acompañaría por todos los mares, salí de mi madre y entré al mundo”.
    Al igual que el de John Lennon, su grito de paz fue acallado, apagado por un salvajismo emergido de la sombra y sus regiones demenciales.
    El cantor no estará ya más entre nosotros, pero quedan como bálsamo su estela de canciones, el caudal de su exhorto y su cordura, el resplandor de su palabra y la herencia de sus libros…
    Los homenajes se multiplicarán por bahías, provincias, islotes, ciudadelas y comarcas de todo el planeta, mas Facundo Cabral, como el gran maestro que siempre fue, vendrá a recordarnos la lección con el poema que hace treinta años le escribió a la muerte: “Cuando vengas a buscarme/llorarán los que no entiendan/pero será la gran fiesta/para aquellos que comprendan”; o bien, con el testimonio que en su libro “La magia de Cabral” recoge el español Pla Ventura: “[…] sé desde los salmos bíblicos, que la hierba que brota en la mañana, es segada en la tarde, al fin y al cabo, la vida es un solo día que se alarga, y mi día ya ha sido más largo que el de Jesús y el de Rimbaud”; o tal vez con las palabras que pronunció en México durante su concierto en el Palacio de Bellas Artes en 1973: “Todos vamos por el tiempo andando el mismo camino, andando el mismo camino de la vida hacia la muerte o de la muerte a la vida…”
    Seguramente somos muchos, incontables, quienes hemos relacionado nuestra historia personal con la obra del cantor. En mi caso, y por mencionar algo, debo decir que su canción me acompañó como aliento y esperanza durante aquellos meses dulceamargos de mi breve estancia como estudiante de filosofía en la Universidad de Guanajuato en 1987; mi hija América Celeste se llama así por la entrañable canción del maestro; su palabra me trazó el camino en mis primeros años como profesor rural; he interpretado varios de sus textos como declamador…
    Desde 1977, año en que lo escuché por primera vez, he sido un perseguidor exhaustivo de su obra, desde aquel primer acetato del “Pobrecito mi patrón” en el que lo acompaña la orquesta de Ricardo Miralles, hasta ese regalo, relativamente reciente, llamado “Los papeles de Cabral (No estás deprimido, estás distraído)”.
    Creo que como él ninguno. Su palabra alada y el misterio de su canción no tienen paralelo, a pesar de que existen cantores que en calidad y proyección están al nivel de su estatura: me refiero a Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui o el mismo Joan Manuel Serrat.
    Tuve oportunidad de verlo por primera vez, en vivo, en el Teatro de la Paz en San Luis Potosí, en 1988, (once años después de que comencé a escucharlo). Posteriormente lo vi tres veces más aquí en Aguascalientes, entre 1989 y 1991.
    Es curioso, pero muchos experimentamos lo mismo después de asistir a un concierto del maestro: un sentimiento inefable, una magia cautivante y una aspiración inequívoca por la libertad del hombre.
    Facundo Cabral comunicó siempre su sentimiento, su pensamiento, su convicción, como el cantor auténtico que fue, que es… Cultivó la copla, aunada a la prosa torrencial matizada por la oscilación deliberada entre la reflexión profunda, la sabiduría universal y un humor inigualable.
    Cuando él se paraba en un escenario, el espectador se encontraba siempre ante una ventana que daba a la libertad. Ahí estaba el nuevo profeta, un maestro venerable cuya palabra volaba hacia muchos horizontes, porque su palabra era una multitud de alas que estallaban e iban hacia cualquier rumbo.
    Ingrid Matta ha hecho la descripción exacta del maestro en una sola frase: “un gran místico de nuestros tiempos”.
    Es cierto que hay quienes, desde una apreciación superficial, lo han clasificado como cantante light o como trovador pseudorreligioso, pero me da la impresión de que eso se debe a que de él no han escuchado más que la dulce ambigüedad del “No soy de aquí, ni soy de allá”, o el enternecedor “Vuele bajo”, que aunque son sus creaciones más conocidas, a mi juicio no son las mejores ni las más acabadas. Habría qué escuchar por ejemplo, “Mi amada, carbón sagrado” o “Una paloma blanca”, piezas de 15 minutos cada una, donde sublima su creatividad, o más aún, habría qué leer “Paraíso a la deriva” (primera parte de sus memorias, publicadas por Planeta en 1986) o bien “Ayer soñé que podía y hoy puedo” o la plaquette “Salmos” (ediciones del autor).
    Facundo Cabral más que un poeta fue un profeta, y como todo profeta, fue un gran predicador, un hombre que predicó la libertad, esa romántica libertad a la que muchos hemos aspirado creyéndola imposible. Él la vivió, la sintió, la alcanzó a cada instante, en un concierto, en el mar, en un hotel, en la calle, en el desierto o en la aldea, porque nunca fue de “los que sacrifican el sueño de su vida por el pan de cada día”. La vivió como los grandes trashumantes de la historia, como los sabios antiguos y modernos, de Pitágoras a Einstein, de Confucio a Sartre, de Netzahualcóyotl a Neruda.
    Hace varios años, al salir de un concierto que el maestro dio en el Teatro Morelos, aquí en Aguascalientes, mientras caminaba por las anochecidas callejas del centro histórico, se me ocurrió una ficción que por momentos he creído posible:
    Hubo un profeta hebreo de sandalias raídas que alzaba en los desiertos la reverberación de su palabra. Vivió y murió para después transformarse en un aeda griego; como tal, atrapó la belleza escondida en la geometría de los mármoles. Encarnó después en un poeta romano y denunció sin temores las miserias imperiales. Así vivió y murió para reaparecer luego como un juglar del medioevo; provisto de su laúd, versificó la vida en aldeas y castillos para ser después un predicador novohispano; el predicador llevó su flama de amor a los conventos y las chozas y reapareció luego como un trovador mexicano; éste entonó la justicia en la hacienda y el barbecho y después de morir, renació como un cantor argentino moderno y errabundo: ese cantor argentino hoy predica la libertad y se llama… Facundo Cabral(…)”.
    La obra literaria -de la autoría del eminentísimo intelectual mejicano, Don Armando Quiroz- la cual me he permitido transcribir, literalmente, en precedencia, fue con la cual, él dio cuenta al Universo <<>> de su sublime sindéresis hecha exposición, enriquecida con elevadas formas gramaticales y magistrales toques de profundidad temática dedicadas, exitosamente, a exaltar la dimensión y el perfil progresista de Facundo Cabral quien pervive por siempre en el incuantificable colectivo latinoamericano en espera de una nueva producción literaria de tan apreciado poeta mejicano que nos brinde nuevas oportunidades de cerrar, con broche de oro, ciclos vivenciales de profunda incidencia espiritual como aconteció en fecha julio 18, 2011 a las 9:49 pm.
    ¡Con profundo aprecio!
    GUARATARO DEL GUAIRE

  2. guarataro del guaire dijo:

    ¡Qué horror!
    Los seis locurores de transmisiones del Mudial de Futbol por cable -chambones y carentes de toda esperticia jurídica o abogadil- sin la sindéresis ética más elemental ni la más insignificante asesoria jurisdiccional, se han convertido (usufructuando, ilegalmente y vía TV, funciones de jueces ejecutores de penas salvajes inexistentes y elaboradas después de los actos, con efecto retroactivo, especialmente, para condenar -a cadena cusi-perpetua- al carismático y digno deportista SUÁREZ del Uruguay, Hoy, Luis Suarez de la Pacha Mama universal), sin considerar, que en ninguna normativa positiva, expresa y precisa del Globo Terráqueo del reguladora de conductas cuasi-deportivas (como dar patadas, codazos, besos, amapuches, coñazo, cabezaso mordizco en la mejilla, la nariz. los labios, en las nalgas o en las espaldas de otros futbolista en plena competición(por decir lo menos), por la forma de conducirse frente al micrófono, demuestran su total ignorancia sobre el tema. ¡Asesórence antes de difamar!
    Guarataro del Guaire

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